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TV/Televisión - 4 semanas ago

‘OT 2018’ gala 9: Marta tiene un marcapasos

Marta ya está fuera del concurso, a menos que los fans del resto de concursantes se marquen un ‘joantenazo’

Las Spice Girls pasaron de ser un fenómeno musical sin precedentes a convertirse en una reliquia kitsch, exactamente como le ocurrió a Operación Triunfo, no una sino dos veces, y en dos cadenas de televisión distintas. Para cuando las Spice regresaron con una gira mundial en 2007, el mundo ya había aprendido a disfrutar de sus canciones sin complejos, sin culpabilidad y sin ironía. Exactamente como sucedió con OT el año pasado.

Por supuesto, en Spice Up Your Life le han dado la parte de Mel B a Famous, no vaya a ser que acusen a OT de apropiación cultural (la única polémica que le falta por sufrir a esta edición) y, a pesar de ser un tema del grupo femenino más popular de la historia, el momento de la actuación se lo lleva Miki exclamando “shake it shake it shake it”. Es el primer golpe de una noche en la que Miki se marcará lo que en el Street Fighter (primera referencia heterosexual del texto) se llamaba “hacer un perfect”.

Mónica Naranjo ha tirado un poquito de té hirviendo (ese brote de cultura heterosexual quizá haya sido un espejismo) asegurando que esta edición está siendo “un coñazo” y que OT es un formato “muy rancio”. Y ha hecho estas declaraciones en la presentación del nuevo disco de… Camilo Sesto. Manu Guix, en Twitter, le ha indicado a Mónica que decir “coñazo” es machista, y así es como OT se ha convertido oficialmente en una parodia de sí mismo.

Marilia canta Only Girl In The World vestida como una patinadora sobre hielo (el concepto de su outfit es: ¿pedrería? ¿flecos? ¡por qué elegir!) con toda la energía que le ha faltado en el concurso. Bien de pelo, bien de pelvis, bien de ímpetu en la voz. La rodean unos abanicos tan grandes que convierten a los de Locomía en pai-pais y que al moverse parecen ir a cámara lenta, como ocurre en el programa cada vez que habla Ana Torroja. Durante el resto de la noche, Marilia llevará encima una americana y se agradece, porque verla vestida así es como ver uno de esos concursos de belleza americanos con niñas de siete años en bikini.

La madre de Marta cumple su sueño de aparecer en prime time vestida de Agatha Ruiz de la Prada y Marta cumple el sueño que tiene cualquier ser humano: que su madre le mire a los ojos y le diga “eres valiente”. El cuarto miembro del jurado esta noche es un busto que en vez de cabeza tiene una foto de Cuéntame cómo pasó. Natalia canta Lush Life disfrazada de Jessie J, demostrando de nuevo que su solvencia técnica y su actitud (compararla, por ejemplo, con el rap de Damion hace difícil creer que en algún momento compartieron programa o planeta) parecen anular su capacidad de sentir la canción.

Después de un vídeo de Miki hablando en femenino (“todas los tíos”), que Twitter recibe con sorna, porque por lo visto a Twitter no le gusta absolutamente nada, canta Una lluna a l’aigua. Esta es la primera actuación en catalán en 10 ediciones, porque Nika y Hugo cantaron Es por ti (la versión en castellano de Boig per tu) en aquel OT2 cuyos vídeos en YouTube a día de hoy siguen casi sepultados por ese enorme rótulo que denuncia que a Beth no le dejaban hablar en catalán durante sus llamadas familiares. Miki levanta la noche, el plató y (casi casi) la edición con un numerazo digno de las mejores fiestas de la Costa Brava. “Oy oy oy” repite el chaval. Y efectivamente, Miki, oy oy oy. Pase lo que pase con Miki, siempre tendrá un lugar en la emisora de radio SomReggae y en cualquier charla sobre inclusión del lenguaje.

Y de OT2 también viene Manuel Carrasco, sin su perrofláutica banda en la cabeza y sin esa piel que le erigió en 2002 como el peor cutis que jamás se ha visto en OT. Otra cosa que ha sucedido dos veces en OT es Me muero, la canción que cantó la legendaria Esther Aranda y ahora de nuevo Julia. En ese escenario hay un piano, una batería, unos bongos, una guitarra eléctrica, otra acústica, un bajo, un cuarteto de cuerdas y unas trompetas para emitir un total de cero sonidos reales. Pero la voz de Julia es todo lo que el público necesita escuchar para vivir emociones que no sabía que tenía.

Como la canción de María, Amorfoda, es urbana, la ponen dentro de unas vallas. Las agallas con las que se lanza al fraseo del trap, se abre en canal sobre el escenario y antepone la historia que está contando a cualquier preciosismo vocal convierten esta actuación en algo nunca visto en OT y a María en alguien que puede vender entradas. No de estadios, pero sí de muchos bares. El último plano de la actuación, con media cara naranja y media azul (ver crónica de la semana pasada) es una metáfora de cómo María ha revuelto las entrañas de cada espectador. Y que de camino al plató se haya sacado una teta la confirma como lo único realmente vivo que hay en esta edición.

Famous canta El reloj rodeado de pantallas proyectando (¡sorpresa!) relojes y, aunque crea cierto drama bordeando la cara de asco, no evoca romance: parece un tipo cabreado, pero en ningún caso enamorado. Vocalmente, eso sí, consigue parar el tiempo en cada uno de los cuatro estribillos.

Sabela canta Next To Me, no como si fuese una chica encantada de tener a su novio siempre cerca, sino como si lo tuviese secuestrado. No ayuda ese dos piezas de terciopelo rosa (Alba y Pastora Soler, la mujer detrás de la foto de Cuéntame, también llevan ese tejido: ¿en qué momento ha vuelto el terciopelo?), pero Sabela será salvada por el jurado junto con las otras dos interpretaciones más sosas de la noche (Alba y Natalia), de modo que las 37 veces que el jurado ha detenido el programa (el reloj desde luego no marca las horas cuando habla Ana Torroja) para decir “es que está muy difícil” se refería a lo complicado que sería buscar excusas para nominar a las cuatro mejores interpretaciones de la noche: Julia, María, Famous y Marta.

Pero, para poca vergüenza, la de C Tangana. Roberto Leal le define dos veces como “el rapero español más internacional” y sin embargo él no canta un rap, sino una canción que suena a bonus track de Café Quijano. Al terminar, Leal empieza a agradecerle que “entienda la música como…” mientras C Tangana se pira del escenario sin mirarle a la cara. “Hasta luego, Mari Carmen”, zanja Leal sonriendo mientras sus ojos dicen “vienes a mi casa, el día de la boda de mi hija, a pedirme que mate por dinero”.

Miki es el favorito, los profesores salvan a Famous por encima de María, quien ha hecho exactamente lo que los profesores le pidieron que hiciera, y los compañeros a Julia. Marta ya está fuera del concurso, a menos que los fans del resto de concursantes se marquen un joantenazo, porque María está a otro nivel. María es otra cosa. En aquella gira del regreso de las Spice Girls, todas tenían una canción en solitario excepto Victoria, que se limitaba a caminar sobre la pasarela simulando hablar por el móvil. Porque en la música no todo es cantar (y si no que se lo digan a Aitana, que ha sacado un libro y un perfume antes que un disco), también hay que valer para generar espectáculo. Y para ello, no hay nada como ser consciente de una misma. Ahora las Spice Girls regresan, sin Victoria, y esa gira es lo mismo que OT sin María: todo el mundo cantará fenomenal, pero habrá menos ganas de verlo.

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