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Internacional/Mundo - 09.01.2019

El líder norcoreano inicia una visita a China a la espera de una nueva cumbre con Donald Trump

El líder norcoreano, Kim Jong-un ha iniciado una visita oficial de tres días a China. La cuarta en el último año. Un paso diplomático antes de una posible nueva cumbre con Donald Trump para negociar el desarme nuclear a cambio del levantamiento de la sanciones económicas.

El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, está de visita en Pekín para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, en un viaje que puede suponer la antesala a una nueva cumbre con EEUU para hablar sobre desnuclearización, anunciaron hoy medios norcoreanos y chinos. Como es habitual, pocas horas antes de la confirmación oficial internet se llenó de informaciones sobre un posible viaje a China de Kim después de que se avistara un tren blindado norcoreano cruzando la frontera.

La agencia estatal KCNA corroboró después que, invitado por las autoridades chinas, Kim iba a realizar hasta el jueves un viaje oficial al país vecino junto a su mujer, Ri Sol-ju, y representantes del partido único, del Gabinete y del Ejército.

Entre los oficiales que acompañan al mariscal se encuentran Kim Yong-chol, responsable de inteligencia y figura clave en las negociaciones nucleares con EEUU, o los titulares de Exteriores y Defensa, Ri Yong-ho y No Kwang-chol, según KCNA.

En imágenes mostradas por la televisión estatal KCTV se ve también a Kim Yo-jong, hermana y consejera de Kim Jong-un, en la comitiva que abordó en Pionyang el tren con destino a Pekín, donde el convoy llegó a las 10.55 hora local (2.55 GMT), confirmaron corresponsales de la agencia surcoreana Yonhap en la capital china. Se espera que Kim Jong-un se reúna con Xi Jinping durante esta visita, pese a que su itinerario en China se mantiene en absoluto secreto.

Este viaje, el cuarto de Kim a China en el último año, hace pensar que el encuentro podría anteceder a una segunda reunión entre el joven líder y el presidente de EEUU, Donald Trump, después de que ambos hayan mostrado su voluntad de celebrar un segundo encuentro para desatascar el proceso de desnuclearización.

La primera reunión que Kim celebró en Pekín con Xi el año pasado se produjo a finales de marzo, mientras que los otros dos encuentros con el máximo mandatario chino sucedieron en mayo y junio, y llegaron justo después de las cumbres que Kim celebró con el presidente sureño, Moon Jae-in, y con el propio Trump en Singapur. Desde esa cita de Singapur, en la que EEUU y Corea del Norte acordaron trabajar para la desnuclearización del régimen norcoreano a cambio de que Washington garantice la supervivencia del mismo, el diálogo apenas ha mostrado avances debido a la falta de una hoja de ruta para el proceso de desarme.

El propio Trump ha dicho que la localización de una segunda cumbre con Kim se anunciaría pronto y un diario surcoreano apuntó el lunes a que Hanoi, la capital de Vietnam, sería el lugar inicialmente elegido.

Por su parte, Pekín quiso normalizar hoy la visita de Kim asegurando que ésta forma parte del programa de intercambios regulares que los mandatarios de ambos países acordaron activar durante sus encuentros del año pasado. Asimismo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Lu Kang subrayó también en rueda de prensa lo significativa que resultaría una segunda cumbre Kim-Trump. “Creemos que es importante que los dos lados mantengan su contacto, y siempre apoyamos el diálogo y esperamos que dé resultados positivos”, dijo Lu al respecto. Cabe destacar que, por segundo año consecutivo, Kim, que hoy cumple 35 años, pasará su cumpleaños en la capital china, detalle significativo teniendo en cuenta la importancia que el régimen suele depositar en los aniversarios de sus líderes y que viene a subrayar el peso que tiene su relación con Pekín, su único aliado de peso.

Varios analistas han considerado por su parte que el viaje puede apuntar también al mensaje radiado por Kim en Año Nuevo, en el que dijo que el régimen podría explorar “una nueva vía” si EEUU sigue apostando por no mover ficha en el proceso de desarme. Muchos creen que esa “nueva vía” no hace referencia a la reanudación de pruebas nucleares, sino más bien a la posibilidad de que Pionyang se lance en brazos de Pekín para garantizar su seguridad y desarrollo económico en un momento en el que la pujanza china amenaza la hegemonía mundial estadounidense

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