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Cultura - 4 semanas ago

Muere a los 87 años la actriz Analía Gadé

La intérprete argentina ha fallecido este sábado en Madrid a causa de un cáncer, del que estaba siendo tratada desde hace más de tres años

La popular actriz argentina afincada en España Analía Gadé (Córdoba, 1931) ha muerto este sábado en Madrid a los 87 años a causa de un cáncer, del que estaba siendo tratada desde hace más de tres años, según han informado a EFE fuentes familiares. La intérprete, que sufrió dos ictus hace 15 años, de los que se había recuperado, fue diagnosticada de cáncer en una revisión rutinaria, e intervenida quirúrgicamente, según estas fuentes. Gadé interpretó más de una treintena de películas, y también trabajó en teatro y en televisión. En la década de los sesenta fue la presentadora del espacio de TVE Analía Gadé nos cuenta.

Tras sufrir varias recaídas, ingresó en el hospital de Santa Cristina de Madrid, donde ha fallecido esta mañana a las 11.55. Tal como había pedido ella misma, ha sido incinerada en la más estricta intimidad en Madrid, donde dentro de una semana está previsto que se celebre una misa en su memoria.

Gadé formó con Fernando Fernán Gómez una de las parejas con más química del cine. Menos conocida por su nombre real, María Esther Gorostiza, la actriz construyó uno de los más fructíferos tándem del séptimo arte con el autor de Las bicicletas son para el verano a lo largo de una decena de películas, entre las que destacan Viaje de novios, La vida por delante, Ana dice sí, Luna de verano, Solo para hombres y La vil seducción.

A lo largo de su trayectoria recibió muchos galardones, tanto por su labor en el teatro como por su belleza y su estilo: «En los premios me pasa como en el amor. Me gusta que me quieran, me lo merezca o no. Lo único que ocurre es que en los premios me va bien, y en el amor me va fatal», declaró al recibir el Miguel Mihura de teatro en 1989. Además de su relación sentimental con Fernán Gómez, se le atribuyeron romances con Vicente Parra y Espartaco Santoni, quien en sus memorias relató una hipotética primera relación íntima con la actriz en un ascensor. Este suceso terminó siendo recogido en el libro de Fernando Vizcaíno Casas Celuloide casi virgen, con la protesta de Gadé, si bien el autor apuntó que los matices del hecho «escapaban» a su perspicacia.

Ante la cámara, la intérprete se codeó con los grandes galanes del cine español de la época, como Alberto Closas, con quien protagonizó Una muchachita de Valladolid, Francisco Rabal, Fernando Rey o Arturo Fernández; y además compartió cartel con estrellas internacionales como Gene Tierney, Stephen Boyd o Sophia Loren.

En los ochenta Gadé se centró en el teatro. Fue una habitual de las adaptaciones de Juan José Alonso Millán, como Anda mi madre, Damas, señoras, mujeres o Cuéntalo tú, que tienes más gracia, y sus principales éxitos vinieron con la versión que Adolfo Marsillach hizo de Las mujeres sabias, de Moliére; La viudita naviera, de Pemán; o Sonata a Kreutzel, de Tolstói.

Gadé también cultivó la pequeña pantalla y en la década de los noventa trabajó en papeles secundarios para televisión, en ficciones como Compuesta y sin novio, junto a Lina Morgan y José Coronado; Carmen y Familia, con Beatriz Carvajal y Pepe Sancho; o Una gloria nacional, dirigida por Jaime de Armiñán y estrenada en la Seminci de Valladolid, donde fue elegida Serie del Año en 1992.

En 2001 volvió al cine y al teatro, con la película de Oskar Aizpeolea La rosa azul y la versión teatral de Dulce pájaro de juventud de Tennessee Williams, en la que encarnó a una actriz acabada que era «en realidad dos mujeres en una; por una cara es una diva y por la otra un ser humano dubitativo, temeroso, solitario, abandonado al alcohol y las drogas», apuntó en el estreno.

Durante esas fechas sufrió una crisis coronaria que le paralizó la pierna derecha, lo que obligó a cancelar temporalmente la representación de la obra que protagonizaba junto a Pep Munné. Dos años antes, un leve infarto cerebral también había interrumpido la función de Las mujeres sabias sin mayores consecuencias; pocos días después, la actriz, ya repuesta, tenía «muchas ganas de volver» a trabajar, según declaró.

Objeto de innumerables homenajes, como el Argencine 2005 o la 28ª Mostra de Valencia, con frecuencia se vio enmarcada en la gran galería de actores argentinos afincados en España; junto a nombres como Luppi, Cecilia Roth, Héctor Alterio o Leonardo Sbaraglia. En junio de 2015, recibió la Medalla de Honor del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) de España en reconocimiento a toda su carrera.

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