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Cultura - 14.06.2019

Las cogidas de San Isidro 2019 superan a las de las dos ediciones anteriores juntas

El tamaño de los toros y la necesidad de triunfar ante las cada vez más escasas oportunidades, principales factores para el aumento de cornadas

Once cogidas once son las que han sufrido hasta ahora los profesionales participantes en la Feria de San Isidro de 2019, la más larga, con 34 corridas, y más importante del mundo, que finaliza el próximo domingo en Madrid. El último percance, el miércoles 12 de junio, el del banderillero madrileño Víctor Hugo Saugar, Pirri, con una herida en el glúteo izquierdo de 35 centímetros de pronóstico grave, según el parte del equipo médico de la plaza de Las Ventas. En el registro de la enfermería están también los percances del colombiano Ritter, Román Collado (corneado en sus dos corridas), Luis David, David Mora, Manuel Escribano, Juan Leal, Roca Rey, Gonzalo Caballero y Pablo Aguado. De los 11 incidentes, uno muy grave y cinco graves. Un balance que supera la suma de las dos anteriores ediciones. En 2018, hubo cuatro cogidas, una grave, y en 2017, con dos corridas menos (32), fueron seis (dos graves). En 2016, de nuevo cuatro; solo 2015 se acerca a las cifras de esta edición, con siete en 31 corridas. En 2014 fueron seis y en 2013, cinco. ¿Por qué este San Isidro está siendo especialmente dramático?

«La mayoría de las veces son casualidades, coincidencias», dice Escribano, uno de los más damnificados, que se recupera de una herida en el muslo izquierdo de 25 centímetros, ocasionada el 30 de mayo. «Lo que ocurre es que son toros cada vez más bravos y fieros y cogen y hieren muy de verdad», añade el torero de Gerena (Sevilla).

«Es verdad que este año está habiendo muchas cogidas y bastante serias, llama la atención. Las más graves, las de Román Collado y Escribano”, señala el doctor Máximo García Padrós, cirujano jefe de Las Ventas. «Hay que tener en cuenta que a Madrid vienen las mejores ganaderías, mientras que en otras plazas son toros más pequeños». Es lo que Antonio Lorca, crítico taurino de en esta feria desde 2002, señala como «la tendencia a que cada vez se toreen más cinqueños», reses que «cumplidos los cinco años, tienen más conocimiento y, por lo tanto, más peligro». Un factor que, no obstante, Escribano no considera determinante. «Los hay cuatreños que también te cogen».

En cualquier caso, los astados que se están viendo este año «tienen más volumen, trapío, que es lo que se pide en esta plaza, y con muchos pitones y muy astifinos», añade Lorca. Escribano critica la costumbre de los ganaderos de enfundarlos hasta llegar a la plaza «para que no se rocen con nada; es algo antinatural, una manipulación del pitón».

Abierto el debate sobre los toros, Lorca apunta a los otros protagonistas, los toreros. «La mayoría de las cornadas graves han sido para los que basan su tauromaquia en el valor, y eso es un arma de doble filo, puede llevar a la enfermería o al triunfo». Son legionarios de la zona media o baja del escalafón que «tienen gran necesidad de triunfar porque apenas torean más corridas que la de San Isidro». Uno de los posibles aludidos, Escribano, corrobora que, ante la falta de contratos, «se quiere ser mejor y la exigencia es cada vez mayor y ante cualquier tipo de toro».

En esa línea se expresa el doctor García Padrós, que está trabajando en un libro que recoge las lesiones más graves en Las Ventas desde 1939 hasta hoy. «No tienen garantizadas tardes para el resto de temporada», pero una buena actuación en Madrid puede ser el pasaporte para el paseíllo en las numerosas ferias de verano por toda España. Una ansiedad por el éxito inmediato acuciada porque el número de corridas se redujo el 4,7% en 2018, cuando se celebraron 369, según la Estadística de Asuntos Taurinos, que difundió el Ministerio de Cultura y Deporte. A menos oportunidades, hay que arriesgar más.

Siguiendo con los toreros, hay un nombre que algunos aficionados señalan como acicate para que otros lo emulen y se arrimen más, a veces con poco oficio: la joven figura del peruano Andrés Roca Rey. «Ha puesto el listón muy alto, todos los demás quieren ponerse a su nivel, suele pasar cuando sale una figura de relumbrón», reconoce el cirujano jefe de Las Ventas. Roca Rey salió a hombros por la puerta grande el 22 de mayo, tras cortar dos orejas a su segundo. Su primero le infirió una herida de seis centímetros en el muslo derecho que no le impidió recuperarse y triunfar. Sin embargo, ni Lorca ni Escribano creen que el «efecto Roca Rey» sea motivo para tanto contratiempo.

Puestos a buscar un responsable, hay ocasiones en que hace su presencia un enemigo impredecible y caprichoso, el viento, que voltea la muleta, puede descolocar al torero y dejarle al descubierto. «Es peor que la lluvia», como dice el doctor García Padrós. La primavera en Madrid es cambiante y aunque en esta feria no ha llovido, alguna tarde ha soplado de lo lindo, hasta 42 kilómetros por hora. Un factor más de riesgo, que, no obstante, Escribano descarta como causa de las cogidas. A partir del domingo será el momento de balances y trofeos y de recordar los aficionados las numerosas ocasiones en que en esta feria han tragado saliva viendo cómo rondaban los pitones los muslos de los toreros. Es lo que Escribano describe como «pasar la raya del umbral».

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