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Cultura - 27.06.2019

La pasión por la cultura norteamericana

Perteneció a la generación de los primeros estudiosos del inglés de la Universidad española y fue sin duda uno de sus integrantes más prestigiosos y de mayor impacto intelectual

Se acaba de ir la noche de este último 22 de junio tras un ictus fulminante, Javier Coy Ferrer, catedrático jubilado de Literatura Norteamericana de la Universitat de València. Murciano de origen, la mayor parte de su carrera profesional transcurrió en la Universidad de Salamanca, si bien pasó los últimos 28 años de su vida en Valencia. Se licenció en 1961 en la de Madrid, de la que fue ayudante de Clases Prácticas en los cursos 1965-1966 y 1966-1967, y en la que se doctoró en 1968. Pertenece, pues, a la generación de los primeros estudiosos del inglés de la Universidad española, sin duda uno de sus integrantes más prestigiosos y de mayor impacto intelectual. Completó su formación inicial en Inglaterra y en EE UU: como Lector en la Universidad de Exeter (1963-65) y como Fellow del American Council of Learned Societies, en la Universidad de Illinois (1967-68), iniciando así una intensa relación con la vida y cultura norteamericanas, de cuya literatura fue investigador pionero y el primer gran experto español.

En 1970 ganó por oposición la Cátedra de Lengua y Literatura Inglesas de la Universidad de La Laguna, y allí ejerció su magisterio durante el curso 1970-1971, conformando su incipiente Seminario de Inglés y dotándolo de una excelente biblioteca. Su estancia allí fue breve —al curso siguiente obtuvo el traslado a Salamanca—, pero dejó tras él, como ocurriría después en Salamanca y en Valencia, una singular semilla de amistad y admiración entre los que lo rodearon. Sin duda la Universidad de Salamanca fue su hogar académico por excelencia, como catedrático de Anglística, director del Departamento y decano de su Facultad de Filología durante los siguientes 20 años (1971-1991). Son decenas los investigadores formados bajo su dirección en el Estudio Salmantino, muchos catedráticos y profesores hoy de diversas universidades españolas. En 1991 se trasladó a la Universitat de València, donde continuaría su fructífero magisterio hasta el año 2001, en que se jubiló.

La labor intelectual de Javier Coy fue admirable, y a él se debe en buena medida el auge de los estudios literarios en lengua inglesa, y en especial los norteamericanos, en los últimos treinta años del siglo XX. Su obra no se redujo solo a las aulas universitarias, sino que se extendió al campo editorial (como asesor de Letras Universales de Cátedra, o director de la revista Atlantis), y a la fundación e impulso de asociaciones profesionales como AEDEAN (Asociación Española de Estudios Anglo-Norteamericanos), en 1976, o SAAS (Spanish Association for American Studies), en 1993. Gracias al cariño de sus discípulos, su nombre permanece por fortuna entre nosotros, como en la colección Biblioteca Javier Coy de Estudios Norteamericanos editada por la Universitat de València, o en el significativo Premio de Investigación Literaria Javier Coy de SAAS.

La obra de Javier Coy es de gran relevancia: escribió con pasión, originalidad, profundidad y sutileza críticas sobre todos los géneros literarios; y abrió, además, innumerables caminos a los jóvenes investigadores, a los que siempre acogió con su proverbial bonhomía y generosidad. Creo que también le hubiera gustado que lo recordáramos como poeta lírico, autor de versos en español y en inglés. Quizá por ello su gran y definitiva obra de investigación literaria esté en los tres volúmenes de la inacabada edición crítica y bilingüe de los Cantos de Ezra Pound, aquel miglior fabbro que escribió que al final “nada importa sino la calidad del afecto” (Canto 76, v. 477), cuya huella queda esculpida dove sta memoria. Así es en el caso de Javier, cuya humanidad, generosidad y amistad nos sobrevivirán, para consuelo de su mujer y sus hijos (Curri, Juancho, Marieta y Tato), de su hermano Juan José, y de tantos desolados discípulos y admiradores, que ya lo echamos de menos.

Fernando Galván es catedrático de Filología Inglesa y fue rector de la Universidad de Alcalá.

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