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Cultura - 09.07.2019

“La mala imagen de la SGAE afecta a toda la gestión del derecho de autor”

Borja Cobeaga, presidente de DAMA, la entidad especializada en la propiedad intelectual del sector audiovisual, anima a los creadores a pasarse a su bando

La campaña de fichajes de derechos de autor está oficialmente abierta. A finales de junio, Carlos Vermut y Paco Plaza abandonaron la SGAE para pasarse a DAMA, entidad de gestión especializada en contenidos audiovisuales. Así lo adelanta su presidente, el guionista y cineasta Borja Cobeaga. Por lo visto, solo es el comienzo. «Mi actitud ha cambiado», advierte. El coautor de las bromas de Ocho apellidos vascos o Vaya semanita no puede estar más serio. Hasta hoy se negaba a hacer «proselitismo» para captar socios, ante la confusión y las luchas internas en la principal entidad de gestión del derecho de autor. DAMA actuaba con pudor ante la SGAE, de la que nació hace 20 años. Pero, en esta entrevista, el guionista se extiende en los problemas de la competencia y se sirve de ellos para elaborar una tesis, que suena a batalla por los autores: «No sé en qué beneficia seguir en una entidad con tantos problemas, existiendo DAMA».

Pregunta. Se ha hablado mucho de los enfrentamientos en la última asamblea de la SGAE. En los mismos días, los socios de DAMA han aprobado, por unanimidad, cuentas y gestión del año pasado y unos nuevos estatutos.

Respuesta. Nuestra bandera es ser eficaces y transparentes. Además, en 2018, hemos pasado de facturar cuatro millones a 15, hemos incorporado al repertorio que gestionamos el audiovisual británico y estadounidense, hemos lanzado ayudas sociales. También se ha bajado el descuento de administración [el porcentaje de la recaudación de un socio que la entidad retiene para su funcionamiento] del 12% al 10%. Eso se refleja en asambleas sin melodramas, donde se aprueban las cosas.

P. ¿También han aumentado los socios?

R. Tenemos previsto llegar alrededor de 1.500 (la mayoría son directores/guionistas). Y luego está el repertorio extranjero del que nos encargamos en España.

P. Frente a ello, la SGAE contaba en 2018 con 10.992 socios audiovisuales. Varios amenazaron hace poco con marcharse. ¿Los acogerá DAMA?

R. Con el colegio audiovisual de la SGAE siempre ha habido contacto, pero se ha perpetuado un juego sucio. Las trabas para los autores que pedían pasarse a DAMA han sido flagrantes: desde la SGAE dificultaban el cambio, dejaban de recaudar para quienes pedían la baja. El colegio audiovisual prometía soluciones, pero no ha sido así. Pero son tan repetitivas las malas noticias en la SGAE que, pese a las trabas, muchos acaban viviendo. Sin embargo, no hay movimientos colectivos, como con los músicos, son individuales.

P. ¿Algún fichaje reciente?

R. En la última semana, Paco Plaza y Carlos Vermut han solicitado la baja para pasarse a DAMA. Estamos tanteando, con prudencia, ampliar el abanico: además de los autores audiovisuales, pensamos en las bandas sonoras.

Interviene Victor Romano, director general de DAMA: El censo de SGAE es discutible. 10.992 autores audiovisuales en activo no existen en este país y lo mismo ocurre cuando dicen que tienen más de 120.000 socios. Hasta el cura de mi pueblo es socio de SGAE, porque hizo unos arreglos en una pieza para el coro de la iglesia.

P. Se podría decir lo mismo de sus 1.500 socios.

R. DAMA es una entidad de profesionales: tanto el miembro de la junta como el socio arquetípico está trabajando y generando derechos. Tenemos el 80% de lo que se emite en televisión, plataformas o cines. A veces es complicado encontrar una fecha para reunir a toda la junta directiva. En cambio, el gobierno de la SGAE no ha trabajado para los socios sino para sí mismo: es establishment puro y duro. Los casos de corrupción lo certifican.

P. Presumen de no cobrar ni sueldos ni dietas por sus puestos en DAMA. Pero, en las cuentas de 2017, las últimas disponibles online, hay un gasto de 500.000 euros en sueldos. ¿Adónde va entonces?

R. A los técnicos. DAMA se compone de dos estructuras: por un lado, los miembros del consejo, autores. Y luego abogados, informáticos y técnicos. Hay 19 personas en plantilla, además de los externos. Más allá de identificar el repertorio, hacemos tutorización de guiones, un concurso para la producción de un corto, ayudas sociales…

P. ¿Qué es lo que más le enorgullece de DAMA? ¿Y lo que menos?

R. Todavía muchos autores tienen una imagen equivocada de DAMA. Como hemos mantenido un perfil bajo, no saben aún que funcionamos y cómo. Me enorgullecen el equipo y los socios: gente que lleva trabajando desde hace mucho tiempo en DAMA, estuvo años sin cobrar, no solo como miembro de la junta, sino como autor, por tener los pagos bloqueados por SGAE una vez que cambiaban de entidad. Yo mismo era socio de SGAE, hasta que empezaron a comprar teatros…

P. ¿Cómo fue su salida?

R. Por la antigua ley, debías comunicarla antes del 30 de septiembre y no se hacía efectiva hasta enero. En ese plazo, dejaron de pagarme.

P. Ya que señala tanta injusticia, ¿por qué no demanda a la SGAE?

R. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia justo le impuso en mayo una multa de tres millones por abuso de posición dominante, tras una demanda interpuesta por DAMA.

P. ¿La mancha en la imagen de la SGAE daña la gestión de derechos de autor en general?

R. La SGAE se ha cargado la opinión pública de la gestión colectiva del derecho de autor. Claro que su mala imagen nos afecta a todos.

P. ¿No es más fácil criticar cuando se gestiona una entidad pequeña?

R. Tenemos 1.500 socios, en gran parte en activo, y controlamos el 80% del repertorio que se emite en España. Identificamos todo el audiovisual estadounidense, británico, francés o japonés. Es decir, fuera de esos 1.500 también están Ridley Scott o David Simon.

P. Siempre ha defendido que no haría no proselitismo. Sin embargo, me acaba de hablar mucho y mal de SGAE. ¿No es hipócrita?

R. He cambiado mi actitud respecto al proselitismo. Cuando oyes por enésima vez la mentira de que en  DAMA no se cobra, te replanteas el perfil bajo. Como autor, también me molesta cierto desgaste de intentar entenderme con el colegio audiovisual de SGAE. Y está la estupefacción ante los compañeros que siguen allí.

P. ¿Son ya rivales directos de la SGAE? ¿Buscan llevarse a sus socios?

R. En todo caso, ellos serían competencia nuestra, porque estamos en posición dominante. Hace un año, yo decía: “Si quieres venirte a DAMA, estupendo”. Ahora mi postura se resume en: “No sé en qué te beneficia seguir en una entidad con tantos problemas, existiendo DAMA”.

P. Son miembros de la Asamblea de Cisac [la organización internacional que reúne a todas las entidades de gestión], que acaba de expulsar a la SGAE. ¿Han votado a favor?

Interviene de nuevo Romano, quien estuvo en la asamblea: No voy a contestar. De todos modos la expulsión es mala para todos los autores.

P. ¿Cuáles son las principales diferencias entre  DAMA y SGAE?

R. Nuestra bandera es el uso efectivo. Solo recaudas y repartes por lo que se ha emitido. Y la trazabilidad exacta: es fácil definir qué porcentaje va a la gestión, a fondos promocionales o al autor.

P. ¿Cómo se consigue eso?

R. Tecnología y voluntad. Una de las apuestas de  DAMA era gastarse más en programas informáticos y personal cualificado que en palacios. Desde el apagón analógico, es fácil identificar todo lo que se emite y qué audiencia ha tenido. Y en los cines toda la taquilla está informatizada.

P. Describe un sistema rápido y eficaz. Pero, ¿cómo se conjuga con la escasa transparencia de plataformas como Netflix?

R. Con contratos de confidencialidad extremos. Tras una negociación de bastantes meses, tenemos trato con ellos y el reparto se hace equitativamente. A un autor no le llegan los datos, sino la liquidación. Pero si rascas un poco, lo comparas con cuantos suscriptores hay en España, cuantas semanas lleva tu obra, etc., cuadra.

P. ¿Pero al menos a  DAMA le enseñan datos exactos o se tienen que fiar?

Responde Romano: La información es buena. A la hora de liquidar los derechos, son totalmente transparentes con DAMA. En general, los datos viajan muy rápido de forma digital. Puedes saber de inmediato la taquilla del cine o la audiencia media de un programa en una cadena generalista. Eso está ahí y con eso hacemos el reparto.

P. Como creador y responsable de DAMA, ¿qué opina de que Filmin declare más impuestos en España que Netflix y HBO juntas?

R. Voy a contestar personalmente, como autor. Se han hecho también comparaciones con autónomos que pagan más impuestos que esas compañías. Y en DAMA la mayoría de socios son autónomos. Es una respuesta. Tampoco entiendo que hubiera políticos y periodistas escandalizándose de que se plantee cobrarle un impuesto a Netflix para financiar el cine español o RTVE.

P. ¿Qué importancia tienen las plataformas digitales en el total recaudado por DAMA?

R. Está creciendo mucho pero aún es pronto. Yo sigo cobrando más por emitirse una película mía en un avión que por estar en Movistar +. El apartado que más derechos genera todavía es la televisión por cable.

P. ¿Cuáles son los principales problemas de los guionistas, el sector mayoritario de DAMA?

R. Cuando alguien que no es autor del guion firma como responsable de la idea original y coguionista, y por tanto cobra derechos por ello. También hay que solucionar la falta de paridad. Y me preocupa que el aumento de la producción no repercuta en la capacidad adquisitiva del guionista medio.

P. ¿Qué opina de la piratería?

R. En el audiovisual, el hecho de que aquellos que te daban Internet ahora creen contenidos ha contribuido bastante a mejorar las cosas. Existe una oferta ahora, no hay excusa. Antes podías decir: ‘Pirateo porque no hay nada para ver’. Ahora faltan vidas para ese contenido.

P. ¿Ha faltado autocritica en la industria respecto a la piratería?

R. Totalmente. Ha faltado autocritica en la creación de la oferta, y compresión hacia alguien que ansía mucho ver un contenido y no está disponible. También han sido inteligentes quienes han enfrentado autores y espectadores, cuando el meollo de la cuestión está en temas empresariales.

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