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Cultura - 18.05.2019

Críticas entusiastas para ‘Dolor y gloria’

La película de Almodóvar se coloca la primera en diversos paneles de puntuación de las competidoras de Cannes, y es ensalzada por la prensa francesa

La mañana tras la noche de gala, aplausos y emoción con la proyección de Dolor y gloria en el festival de Cannes ha amanecido lluviosa. Algo que a Pedro Almodóvar, ha contado en la rueda de prensa del festival, no le ha importado lo más mínimo: «No he conocido una lluvia tan feliz como la de esta mañana. Yo creo que no voy a poder olvidar la noche de anoche, como dicen los boleros».

Si la noche fue espectacular, la mañana en la crítica internacional ha refrendado el éxito. Si en días previos tanto The Hollywood Reporter como Screen International fueron tibios con el «almodrama» (un periodista brasileño asegura que así las llama Caetano Veloso), En el cuadro que publica Screen International con prensa mundial, Dolor y gloria obtiene una media de 3,4 sobre 4. Destacan las máximas puntuaciones de Times (dada por Stephanie Zacharek, una de las popes actuales), LA Times, Positif o Die Zeit. Curiosamente, la media la baja la crítica antes mencionada del mismo Screen International. La prensa francesa está aún más arrebatada. En la parrilla de Le Film Français, 11 de los 15 críticos de diversas publicaciones galas le otorgan la Palma de oro.

Así que todo eso se palpaba esta mañana en la rueda de prensa, en la que defendieron Dolor y gloria Almodóvar, Antonio Banderas, Leonardo Sbaraglia, Penélope Cruz, Asier Etxeandia y Nora Navas. Y desentrañaron la película con bastante honestidad… como cuando hablaron de adicciones. Almodóvar aseguró que además de la necesidad vital de hacer cine, como el Salvador Mallo de su filme, ya solo está enganchado a dormir «ocho diaras diarias». Y explicó: «Mi gran ambición desde siempre ha sido hacer películas del modo más personal posible. Que respondieran a mi minúscula mentalidad. La gloria es un gran riesgo y hay que asumirlo, pero para mí el significado del éxito es que he podido hacer las películas que quería hacer. La noche maravillosa de ayer no significa nada más ni nada menos que haber experimentado esa noche maravillosa. Los problemas en la vida son los mismos que antes». A su lado, Penélope Cruz aseguró: «Soy adicta a la familia y más desde que soy madre. Eso me ha salvado de posibles problemas. Y a hacer cine. Desde que rodé la primera película siempre he querido más. Como actores somos estudiantes, siempre vives una aventura nueva, eso crea adicción».

Banderas recordó emocionado su vuelta al universo Almodóvar («Pedro es mi unión con la cinematografía española»), tanto que al final de la frase «No me importan Palmas ni premios. Sé que el rodaje de Dolor y gloria son los meses más felices de mi vida como actor. Y eso no me lo quita nadie» se puso a tamborilear con los dedos la mesa para distraer a una posible lágrima.

Con todo, fue Pedro Almodóvar el que contó sus difíciles años de infancia. «Mi madre me miraba con extrañeza, y no era de orgullo. Los compañeros de colegio me miraban igual. Es una experiencia muy dura para un niño, tan dura como que tu madre te mire como a un ser extraño. Pero yo era ya un niño fuerte y esa extrañeza no pudo conmigo». Algo más relajado, se sintió orgulloso del beso que comparten en la película Sbaraglia y Banderas, con dos personajes de más de 50 años: «Querría haber besado a los dos con la misma intensidad pero no se me ha ocurrido pedírselo ni como director ni como hombre», señaló Almodóvar, Ese beso cierra un círculo para los dos personajes, el que Almodóvar no pudo cerrar tras la experiencia de un amor truncado en un momento en el que «la pasión estaba viva», como justo cuenta el filme. «Por circunstancias tuve que separarme de esa persona y fue dolorosísimo, como cortarte un brazo. Yo no he tenido la reconciliación y por eso me hubiera gustado estar en medio de los dos y besar apasionadamente a Leonardo Sbaraglia y a Antonio Banderas. Sin embargo, no me he atrevido a pedírselo, mucho menos en los tiempos que corren». Y también hubo risas cuando se definió como hispanofrancés: «Soy francés o, como dicen ellos, estoy francés. Francia te adopta de un modo absoluto, lo decía Julio Iglesias. Si triunfas en Francia, tienes un público fiel de por vida. Soy un cineasta francoespañol».

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